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Redacción Enorable
| 14/07/2017

Páncreas, insulina y diabetes: Una relación directa para prevenir la enfermedad

El origen de la diabetes, la relación con la insulina y el páncreas, prevenir la enfermedad, activar una dieta alimenticia sana con un estilo de vida dinámico, evitando los factores que causan la diabetes.

La relación existente entre el páncreas y la insulina a 100 años de uno de los descubrimientos más importantes de la humanidad supone algunas claves para prevenir la diabetes, una de las afecciones que junto a las enfermedades cardíacas, respiratorias, el cáncer y los infartos, concentran actualmente el mayor porcentaje de mortalidad entre los seres humanos.

Para los que conocen poco o desconocen del tema principal al cual nos referimos, es importante recalcar que la diabetes es una enfermedad perdurable en el tiempo, es decir, hasta el día de hoy no se ha podido encontrar una cura definitiva. Sin embargo, la diabetes cuenta con tratamientos efectivos para mantener el control de los síntomas que ésta produce, permitiendo en la línea del tiempo de la vida el desarrollo y el desenvolvimiento normal de todas aquellas personas que la padecen.

¿Cuál es la relación entre el páncreas, la insulina y esta enfermedad crónica conocida como diabetes?

En la actualidad existen innumerable conceptos y definiciones que indican las características principales o primordiales para reconocer al páncreas, a la insulina y a la diabetes. Nosotros trataremos de simplificar estas definiciones con el objetivo de hacer llegar al receptor del porqué de esta relación.

Primero que nada debemos entender que el páncreas al igual que otros órganos internos existentes en el cuerpo de una persona, específicamente en el sistema digestivo, cumple funciones específicas para controlar o regular cierto comportamiento en el organismo. Una de estas funciones que cumple el páncreas consiste en producir hormonas a partir de un conjunto de células beta (B) denominadas islotes pancreáticos (islotes de Langerhans - en honor a su descubridor) y conocidas como “insulina”. Dichas hormonas representan un factor efectivo en el control o regulación de la glucosa o azúcar en la sangre, y se dice que una persona es diagnosticada con diabetes cuando dicha hormona por una u otra razón, se deja de producir a partir del páncreas. Esto quiere decir que el problema de la diabetes está directamente relacionado con la insuficiencia de la hormona polipeptídica (“insulina”) como consecuencia de un daño causado sobre este órgano.

Retrocediendo en el tiempo, por allá en el año de 1921 un grupo de científicos logró determinar a través de pruebas realizadas en laboratorios con animales (perros y ganado), que el problema de la diabetes (azúcar en la sangre) estaba relacionado a la falta de una sustancia que el mismo páncreas debía emitir a partir de las células B a través del torrente sanguíneo. Dicha sustancia permitía de alguna manera regular los niveles de glucosa en la sangre.

En un principio se creyó que el extraer el órgano de algunos perros con diabetes estabilizaría las condiciones físicas del huésped. Sin embargo, esta hipótesis resultó en el aumento progresivo de los niveles de azúcar en la sangre al mismo tiempo que causó la aparición de los siguientes síntomas de diabetes: Debilidad, sed excesiva, excesiva micción y aumento del apetito. Por tal motivo decidieron en una nueva acción evitar quirúrgicamente el paso de los alimentos al intestino, causando esto que el páncreas sufriera un deterioro considerable y el aumento de los niveles de azúcar por la falta de la insulina en la sangre.

Otra de las funciones del páncreas consiste en producir las enzimas digestivas que digieren los alimentos para luego pasar sus nutrientes al intestino delgado.

Más tarde el equipo científico decidió inyectar extractos de un páncreas extraído en los animales con diabetes, arrojando entonces resultados positivos en la disminución del azúcar en la sangre y la mejora de las condiciones físicas del animal. Para este grupo de científicos canadiense los resultados de las pruebas fueron cada vez más convincentes y tras efectuar dichas pruebas en humanos determinaron una importante relación existente entre el páncreas y la insulina para contrarrestar la enfermedad de la diabetes.

Luego de casi 100 años de su descubrimiento, hoy en día la insulina sigue siendo el principal antídoto para controlar los niveles de azúcar en la sangre de las personas que padecen diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2, y es gracias a la intervención de la bioquímica y la biotecnología que desde hace algunos años la industria farmacéutica ha logrado desarrollar nuevos tipos de insulina a partir de elementos ambientales, los cuales resulta en una mayor producción de la hormona, a un menor costo.

Por otro lado, es importante hacer énfasis en que para el año 2030 muchos estudios indican que el número de personas diabéticas en el mundo podría alcanzar los 400 millones de casos e incluso superar esta cifra si no se tiene una real atención al cuidado del órgano que produce dicha hormona.

Claves o pistas para intentar la prevención de la diabetes

En el caso de las personas que no padecen la enfermedad es importante tomar en cuenta que el problema de la diabetes se presenta única y exclusivamente cuando el páncreas ha sido afectado de una u otra manera, causando así la producción escasa o nula de la insulina para controlar los niveles de azúcar en la sangre. En este sentido debemos considerar como prevención de la enfermedad todo aquello que contravenga o actúe directamente o indirectamente en contra de este órgano, sin embargo existen factores no controlables por el ser humano como el envejecimiento, intervenciones quirúrgicas y accidentes.

Estudios indican que entre los factores principales causantes de la diabetes tipo 2 se encuentran la falta de actividad física, una buena alimentación tomando en cuenta las frutas prohibidas para los diabéticos, control sobre la ingesta de los alimentos prohibidos para diabéticos, bebidas altas en azúcar y alcohólicas, el estilo de vida, trastornos físicos y mentales, entre otros.

En el caso de la diabetes tipo 1 se produce por la existencia nula de la insulina en el páncreas como consecuencia del deterioro de las funciones de este órgano. En un menor porcentaje de probabilidades se estima que la diabetes es hereditaria o que la genética cobra vital importancia en la afectación de ciertos factores del organismo y que a su vez, pueden perjudicar el funcionamiento ideal del páncreas trayendo como consecuencia la aparición de la diabetes a temprana edad.

En conclusión, el páncreas es un órgano que actúa en el sistema endocrino del organismo y cumpliendo principalmente dos funciones: La digestión de los alimentos a través de enzimas digestivas y la regulación o control del azúcar en la sangre a través de la hormona conocida como insulina. Dicho órgano está relacionado con la aparición de la diabetes y ésta aparece a causa del deterioro de algunos sectores del páncreas como consecuencia de los malos hábitos con los cuales actúa el ser humano.

Al mismo tiempo, estudios señalan que un gran porcentaje de la aparición de esta enfermedad se debe a factores externos y ambientales al cual se expone el ser humano a lo largo de la vida, sin mostrar un poco de respeto a la sensibilidad del organismo el cual actúa como un todo.

(Enorable)
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